DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO (02/08/2020)

 Por Hno. Robert de Molesmes Islas


Ánimo, soy yo, no tengáis miedo


Evangelio de Mateo 14, 22-33

 

En medio de las tempestades de la vida, Jesús no nos abandona en nuestra peregrinación aquí en la tierra, sino que, nos acompaña y nos alienta en los momentos difíciles que vivimos. En el Evangelio de este domingo, Jesús les dice a sus discípulos que tomaran camino mientras él despedía a la gente donde había estado, pero lo más curioso es que, una vez habiendo despedido a todos, Jesús sube a la montaña para orar a solas. Luego se les aparece a sus discípulos caminando sobre las aguas y estos se asustaron al verlo, pero Jesús les alienta y les dice: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.

 

Que hermosas palabras de Jesús hacia a sus discípulos y qué profundas son hoy para nosotros, ya que, durante nuestra peregrinación aquí en la tierra vivimos diferentes realidades y nos suceden cosas que muchas veces no son tan positivas o también se nos presentan retos que pensamos que no lograremos. No obstante, Jesús nos dice como un padre amoroso y como aquel que camina en medio de nuestras tempestades de la vida: Animo, soy yo, no tengáis miedo.

 

Muchas veces nos puede pasar como a Pedro que, confiando en las palabras de Jesús, caminó sobre las aguas, pero al sentir el fuerte viento este dudó y se empezó a hundir cuando la fe le pudo haber hecho más fuerte y haber caminado mucho más sobre las aguas. Esto me recuerda a nuestra fragilidad humana, es normal que sintamos miedo y desconfianza, pero aún cuando el viento de las adversidades es más fuerte. Jesús nos recuerda que seamos más fuertes y firmes en la fe, nos recuerda poner nuestras preocupaciones en sus manos con fe y esperanza para así dar el alivio a lo que vivimos.

 

Y como las palabras de Pedro: -Señor sálvame-. Que esa también sea nuestra súplica al Señor cuando sentimos la carga pesada, pero sobre todo que pongamos nuestra fe en su amor y misericordia.

 

Jesús camina con cada uno de nosotros, camina en nuestras tempestades, pero sobretodo permanece siempre a nuestro lado para levantarnos y socorrernos en los vientos fuertes de la vida.



DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO (02/08/2020)

Por Hno. Rafael González


“Dadle vosotros de comer”


Evangelio de Mateo 14, 13-21

 

Este domingo recordamos la multiplicación de los panes, un acto maravilloso de Jesús con aquella multitud que le había seguido para escucharle y ser sanados de sus dolencias. El pasaje habla que Jesús se compadeció de esa multitud y empezó a curar a los enfermos. Ese día le tomó por sorpresa el atardecer y la gente seguía con él, sin embargo, los discípulos solamente se preocupaban por despedir a la gente. Su deseo era que Jesús invitara a la gente a irse a las aldeas para que compraran algo de comer y así librarse de cualquier trabajo que implicara esfuerzo para ellos.

 

Seguían siendo egoístas e ingenuos, a pesar de estar al lado del Maestro, viendo cómo hacía milagros. Ellos no dejaban de pensar como hombres, no era capaces de creer en las maravillas que estaban obrando Jesús en aquella multitud. Aún les faltaba mucho por reconocer a Jesús como el Hijo de Dios, aquel que había sido profetizado por los profetas, aquel que debía de venir para la salvación del mundo. Caminaban con él, escuchaba sus predicaciones, veían los milagros que hacía y, aún así, solamente pensaban en despedir a la gente.

 

¿Hace cuánto hemos seguido a Jesús? ¿Hemos escuchado su mensaje de salvación? ¿Hemos visto obras grandes en nuestras vidas y en otras personas? Sin embargo, en el momento de mayor compromiso por no saber cómo resolver cierta situación. Solamente le pedimos que esto pase pronto o se lo dejamos a él para que se encargue de eso como hicieron los mismos discípulos.

 

Y audazmente nos responde como aquella vez, ¡dadles vosotros de comer! Como un balde de agua fría, nos invita a resolver nosotros mismos el problema. ¿A caso Señor no te lo he pedido yo porque soy incapaz de resolverlo? ¿No ves que solamente tengo cinco panes y dos peces? ¿Qué eso para tanta multitud? ¿Qué es eso para este gran problema que cargo en mi vida?

 

No obstante, se vuelve y pide instrucciones, recuesten a la gente en la hierba. En otras palabras, solamente ha pedido confianza, solamente ha pedido una entrega total. Los cincos panes y los dos peces no son insignificancia para Jesús, lo es todo porque soy yo, eres tú, somos nosotros. Únicamente nos pide que le sigamos, él se encargará de los demás. Entregarnos totalmente a él y confiar que él hará obras grandes por mí, como canta María en el himno del Magníficat.

 

Una mujer sencilla que se abandona a la confianza de Dios sin importar que vendrá después. Así es María, nuestra Madre. Precisamente hoy 2 de agosto se celebra la Fiesta Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica, pedimos intercesión por este país y por el resto de América Latina por esta pandemia para que los países poderosos ofrezcan su ayuda durante esta crisis sanitaria y económica a esta región.



Where do you find your salvation?

A reflection for Ash Wednesday 2024 by Brother Thomas Aquinas Hall, OSB “It’s scary, but still in everything about you I find salvation.” Th...